Dulces navideños artesanos como los de siempre.

Enraizada en la tradición del dulce artesano, unimos sabores de antaño con tentaciones que perduran en el tiempo.

Tradición e Historia

Paladares de Antequera es la tercera generación de una red empresarial familiar dedicada en cuerpo y alma a llevar a tu mesa los mejores dulces de navidad.

Calidad suprema

Nos distinguimos por la elaboración artesanal de nuestros productos y por la excelente calidad de las materias primas que seleccionamos y con las que trabajamos.

Sabores que perduran

Nuestro propósito es que cada persona que nos pruebe evoque los sabores de antaño, se deleite y disfrute de una experiencia culinaria verdaderamente única.

El obrador

En el corazón de nuestro obrador, cada dulce nace de un proceso que combina maestría, sensibilidad y respeto absoluto por la tradición. Todo comienza con una Selección Magistral: elegimos almendras nobles, chocolates de origen y materias primas depuradas, como lo haría un verdadero maestro, garantizando pureza y un sabor impecable.

Nuestra masa se trabaja a mano, sin prisas, guiada por la técnica y el tacto experto que solo la artesanía puede ofrecer. No buscamos rapidez, sino precisión. Por eso el corte artesanal de la almendra se realiza manualmente, fragmentando cada pieza para preservar su esencia crujiente y aportar un carácter más profundo y complejo.

Las piezas se moldean una a una, como pequeñas obras nacidas del obrador. Cada curva, cada acabado y cada detalle revela la mano que las ha creado. La cocción de alta precisión asegura el equilibrio perfecto: temperaturas exactas, tiempos controlados y un horneado que respeta el aroma natural de cada ingrediente. Tras ello, llega el reposo artesanal, donde cada dulce se asienta en un ambiente controlado hasta alcanzar su máxima suavidad y expresión.

Finalmente, la presentación gourmet completa la experiencia: envoltorios cuidados, estética refinada y un packaging que honra el sabor excepcional que protege.

Un poco de historia

Somos nietos de Jose Aguilera Pozo, empresario originario de Antequera que elevó la tradición de los dulces típicos navideños. Comenzó su actividad en el año 1965 elaborando tortas banitas, pasteles y mantecados artesanos, con la calma y el respeto que merece. Él no solo creaba productos… él creaba identidad. Creaba raíces. Y sin saberlo, estaba dando forma al camino que hoy seguimos.

Nuestro padre creció viéndolo amanecer antes que el sol, aprendiendo que la honradez no se enseña con palabras, sino con ejemplo. Y nuestra madre aportó ese cariño, esa paciencia y esa mirada capaz de transformar una simple tarea en una tradición familiar. De ellos lo aprendimos todo: la forma de tratar cada producto como si fuera único, la importancia de trabajar como se hacía antes, a mano. Crecimos entre historias, olor a trabajo bien hecho y ese sentimiento de orgullo que solo te da una familia unida.

En 2021, decidimos dar nuestro propio paso. No para crear algo nuevo, sino para continuar algo grande. Así nació nuestra empresa: la tercera generación, trabajando durante los doce meses del año para ofrecer en nuestras campañas lo mejor de nosotros. Hoy, nuestros productos gourmet y artesanos se hacen sin prisas, con cariño y con respeto por la historia que llevan dentro. Porque cada pieza que elaboramos mantiene viva esa esencia antigua que nos enseñaron, y continúa un legado que sigue elevando el sabor tradicional de nuestra tierra.